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¿Y LOS ABUELOS?

Valóranos

El papel de los abuelos/as en la crianza de los nietos es de vital importancia, por ello la Mediación Familiar les contempla como figuras de referencia para los menores.

Cuando hablamos de Mediación Familiar, generalmente, lo primero que se viene a la

mente de todos, es la entendida en un proceso de separación y/o divorcio donde las

partes implicadas son la pareja que en muchas ocasiones son progenitores de uno o más niños.

Uno de los puntos clave de la mediación, es el que trata sobre la custodia y el régimen

de visitas de los hijos.

Existen muchas formas de llegar a un acuerdo sobre este tema, debiéndose adaptar

siempre a la más beneficiosa para los menores y a las necesidades de sus padres.

En estos casos “comunes”, cuando el menor está con uno de sus progenitores,

habitualmente no existe problema para que los abuelos vean con regularidad a sus nietos

¿Pero que sucede en el caso de que uno de los progenitores fallezca y el conflicto se

origine entre los padres del progenitor fallecido y la pareja o expareja del mismo?

En el año 2009, la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo reconoció derecho de los

abuelos a visitar a sus nietos, considerando que su relación es “siempre enriquecedora”.

Así lo confirmó en una Sentencia en la que se afirmaba que los abuelos deben contar

con un régimen de visitas para poder ver a sus nietos en el caso de que se produzca el

fallecimiento del padre o la madre del menor. El Tribunal Supremo reconoce la petición

de los abuelos en atención al “interés superior del menor” y en correspondencia con “el

legítimo derecho” de éstos a “tener un estrecho contacto personal con quien les une una

relación de parentesco tan próximo que justifica un especial afecto”.

Así mismo, en el proceso de Mediación, los abuelos tienen los mismos derechos que en

el judicial y pueden ser partícipes en el proceso, extendiéndose, si es necesario, a otros

familiares del cónyuge fallecido.

En MediaSi creemos que es fundamental la salvaguarda del menor y que no exista

ruptura con los lazos familiares que deben actuar como cuna de protección y no como

base de enfrentamientos. Por eso defendemos la mediación sobre todo, cuando existen

niños en los conflictos, alejarse del proceso judicial y de las controversias que se crean

en el mismo, dando una oportunidad a la gestión y aprendizaje del conflicto y no a su

perpetuación.

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